Para los amantes de la cerveza, comienzo mi ruta por Bélgica, ya que la tengo más reciente… Así como la alemana he de decir que es de mis favoritas, éstas no tienen mucho que envidiarlas, por lo que os invito a probarlas.
Son quizás las cervezas más variadas del mundo, incluyendo una amplia gama de sabores como fresa, mango, frambuesa, coco… para los que quieran ocultar un poco su sabor. Éstas son de menor graduación, aunque francamente ricas en cualquier oportunidad. Bélgica se ha proclamado como la gran fábrica de la cerveza, dejando poco espacio a sus competidores más cercanos. El porqué de esta cultura y no la del vino se debe al frío del norte de Europa, que no deja crecer muchas uvas y por tanto en su lugar cultivan cereales, consiguiendo resultados auténticos.
Si es conocido el Oktoberfest de Alemania, ellos no van a ser menos, pues también tienen su feria de la cerveza, celebrada el primer fin de semana de septiembre. El bar Delirium, del cual ya colgamos un post, tiene el Récord Guinness por sus 2004 variedades de cerveza. Allí aprendí que no sólo cada tipo de cerveza tiene su copa correspondiente, sino que además, se ha de tirar (no al suelo…) de forma distinta, para conseguir el máximo sabor y cuerpo para disfrutarla.
Si os animáis a saborear las cervezas: Pils, Blanca (creada desde el s. XIV), Trapenses (las más famosas del país) o Ambarinas (para competir con la Pils alemana) no dudéis en contarnos vuestras experiencias y sensaciones, aunque está claro que es distinto tomarlas fuera del país de origen, pero podéis encontrarlas en cervecerías igualmente.
Raquel Campaya










