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El banquete anual de ortigas

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Como comprenderéis no estaba buscando expresamente este concurso… pero una vez que tiras la caña a google, puede engancharse cualquier cosa.

Lo que en esta ocasión ha mordido el anzuelo es el Campeonato mundial de comer ortigas que se viene disputando cada año desde 1996 en Marshwood, Reino Unido. Bien es cierto que no he encontrado el campeonato de 2008, pero nos podemos imaginar que todavía seguirán poniéndose morados de ortigas. Siempre se disputa en el fin de semana antes del solsticio de verano en el Hemisferio Norte.

El fin del campeonato es, obviamente, comer el mayor número de ortigas posible y todo eso durante una hora. Para el que no lo sepa, la ortiga es una planta urtícacea pero que tiene un montón de utilizaciones médicas. La urticaria que produce en la piel viene provocada por una sustancia ácida que libera mediante sus pelos semi-espinosos. No sé si existe ese término, pero lo que sí que sé es que están a mitad de camino entre espinas y pelos, son pelos que se te clavan.

El hombre que tiene el récord de ingesta masiva de ortigas fue el campeón de 2003, Simon Sleigh, que llegó a comerse 38 ramas de plantas, cerca de 23 metros de hierba venenosa.
 
Probablemente éste sea uno de esos concursos a los que se va una vez, demuestras que eres el más machote y luego no vuelves. No debe ser muy agradable tragar durante una hora algo con semejantes espinas.

Luis Crespo

¿Qué comemos cuando estudiamos?

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Está claro que no hay nada que dé más hambre que estudiar. Con pensar en esa palabra y encender el flexo, algo en nuestra cabeza nos dice que tenemos que ver el contenido de la nevera. Estamos en la obligación de mirarlo como poco 5 veces a la hora, por ver si la relación del queso manchego y la leche desnatada ha engendrado quesito de El Caserío…

Si acababas de merendar y te ponías con los deberes, descuida que el hambre te iba a volver en un par de minutos. En mi caso, por lo general, el chocolate y las galletas María eran mi debilidad. Eso sí, cuando en época de navidades había jamón… la de veces que me habré cortado en esas incursiones furtivas a la terraza.

Porque esa es otra, esquivar el control paterno. Como máximo te podían pillar dos veces, una que decías que ibas al baño y otra a por agua, fin. A la tercera la bronca te caería de todas, todas.

A mí me gustaban estas cosillas, pero entre la gente que he preguntado destaca el fuet, uno de esos grandes inventos en los que podías pegar un ‘bocao’ y huir de una manera silenciosa. Estoy seguro de que los más finolis le quitaban la piel… ¡meek! Error. Son segundos vitales y restos orgánicos que no tienen que encontrar nadie.

La paella fría, la tortilla de patata que había sobrado de la comida o la típica cinta de lomo iba desapareciendo mordisco a mordisco. El que tenga hermanos que estudiaban en las mismas edades podrán ver como los humanos no somos tan distintos, todos vemos un filete frío y le hincamos el diente.

El mundo del fruto seco también ha sido importante para los estudiantes, aunque tuviera un gran problema… las bolsas. ¿Habéis intentado abrir una bolsa de patatas haciendo el menor ruido posible? No sé bien si será porque no pretendemos hacer ningún sonido, pero cuando abres sigilosamente cualquier snack formas un estruendo de la leche.

No hay que olvidarse de los cereales, los quesitos y las aceitunas porque su conjunción ha hecho repetir curso a más de uno. Alimentos rápidos y que enganchen…

Dios, me están entrando ganas de meterme a estudiar algo…

Luis Crespo

Heineken reinventa la publicidad

Los anuncios de cerveza siempre han sido muy buenos y creo que debemos dedicar algún tiempo a conocerlos con mayor profundidad. En esta ocasión vamos a destacar a la marca Heineken como una de las que mejor resultado saca de una creatividad adaptada a los tópicos cotidianos.

El desencadenante que ha hecho que escriba este post no es otro que los 5 minutos de carcajadas después de ver el vídeo que hay arriba. Nos pareció sublime, una risa.

La base del éxito de los anuncios de Heineken es que su humor está enmarcado en un momento completamente posible. Puede haber una fiesta en la que las chicas se vuelvan locas con un armario repleto de zapatos, ¿o no?

Lejos de centrarnos sólo en éste spot, lo que queremos destacar es que la marca se reconoce sólo con escuchar algo parecido a “Piensa en verde”. Es uno de los eslóganes mejor pensados y que a la gente más se les ha quedado. Lo bueno es que han seguido creciendo con esa idea de pensar en verde y todos los anuncios tienen ese nexo de unión.

Hay jamaicanos que tienen que esconder su Heineken, personas que creen alucinar con su bebida, operadores de cámara que no dejan su cerveza ni trabajando o las que no cambian desde 1873. Ni las grandes estrellas de Hollywood como Jennifer Aniston o Brad Pitt se han rendido a los encantos de la rubia más internacional de todas. Dereck Zoolander tampoco se pudo resistir.

Ciertamente, todos son muy buenos pero hay dos que no me gustaría que se quedaran en el tintero por lo complicado de su realización. En uno de ellos Heineken pone la primera barra del bar en la Luna y en el otro todo el mundo entero baila cuando entran en contacto con la cerveza, espectacular este último.

Nos comemos el gran clásico

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Se aproxima el partido más importante de la Liga, o eso dicen, y el, a priori, más desnivelado desde hace muchos años. Los hay que sólo vamos a verlo por lo que nos pongan de comer en la casa o el bar de marras, pero os vamos a dar consejillos para ser buenos anfitriones o mejores invitados. He vivido derbis madrileños y partidos en general… pero no son iguales que los Barcelona-Madrid ni a la hora de los aperitivos.

Desde aquí haremos una pequeña recopilación de lo que se puede comer antes, durante y después del gran clásico. En este tipo de eventos no tenemos que olvidar a los compañeros de batallas de un Barcelona-Recre o de un Madrid-Osasuna, los panchitos y las patatas fritas. Claro que están bien, pero ya que viene gente a casa, démosle otro vuelta de tuerca  al asunto.

El menú tiene que empezar con el prepartido, momento en el que sacamos las cosas más baratas para premiar a los que llegan antes, que suele coincidir con los más gorrones. Dato importante: si un colega trae galletitas saladas, probablemente él sea uno del ínfimo porcentaje al que le gustan a rabiar… son más listos de lo que parece.

Los frutos secos van a ser parte de tu mobiliario casero durante el tiempo de la reunión. Como consejo os diríamos que pusierais las viandas que puedan manchar cuanto antes, si puede ser antes de empezar, mejor. Es típico que haya berberechos, banderillas y aceitunas violadas por un pepinaco, pero todo eso gotea… imaginaos que en el momento en el que alguien tiene que reclamarle un penalti al árbitro éste está mordiendo una suculenta berenjena y el liquidillo, que siempre sale disparado, va desde la boca de “Pepito” a tu preciado sillón.

Lo dicho, para el momento del partido lo que se necesita es cerveza, kikos, panchitos y para los más finolis palomitas. A lo mejor esto que digo os va a parecer fuera de lugar, pero por Dios, ¡qué alguien compre una bolsa de un kilo de golosinas! Juntad esos panchitos con miel junto a una coca cola de gominola… ufff, probadlo. Si queréis tener más información de los panchitos a los que hago referencia son los de la marca Eagle, un poco caretes pero enganchan al más “pintao”. Comprad dos botes. Alcampo y Carrefour tienen algo parecido con su marca blanca que tampoco está mal.

El descanso es el momento de comer con contundencia, pizza a poder ser. No hay nada más futbolero que el bocata y la bota de vino, pero en una casa no es plan, ¿verdad? La pizza se puede coger en la mano y no necesitas plato… es el invento clave.

Las segundas partes suelen ser en las que se escuchan estas dos frases “¡Pero cómo puedes seguir comiendo, animal!” y “Pues yo me tomaba un helado ahora”. El que no haya escuchado estas frases alguna vez es que le habían mandado a comprar bebida.

Para los ganadores les aconsejamos el cava y para los que pierdan también, pero que le echen cerveza Guinnes. Este cóctel se llama Black Velvet y se inventó en Londres en el año 1860 tras la muerte de un rey. Tan triste fue aquella situación que el cava también se vistió de luto y por eso también se le conoce como cava negro. No hay nada más triste que perder un derbi, mejora tu vida con este cóctel.

Disfrutadlo y comed con prudencia.

P.D. Como puedes ver  ya he cumplido con tu reto Joserra

Luis Crespo

¡Quiero comer saltamontes!

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Si os digo entomofagia… vosotros os quedáis igual, ¿verdad?  Pero si ya os explico que esa palabreja significa “ingesta de insectos, arácnidos o artrópodos como alimento para los humanos”… lo mismo ya os empieza a dar un poco más de asco.

Ciertamente no sé por qué a la gente tiene tantos reparos a comerse un bicho de estos. En la antigüedad los comían y no pasaba nada. Hay lugares en los que se sirve como un manjar y que no quieren dejar de consumir ese alimento nunca. Dicen que sólo un saltamontes tiene el 20% de proteínas de un filete y que una simple oruga puede llegar al 80%. Algunos estudios dicen que puede ser una de las principales dosis proteínicas en el mundo.

Vamos a ver, si en la isla de los famosos se lo daban de comer como premio… tampoco se van a querer cargar los guionistas a la gallina de los huevos de oro. Si les ponen algo que no se puedan comer porque es malo para la salud, se quedarían sin participantes. Esa es mi razón de peso para querer probar todo este tipo de cosas.

Por continentes, los asiáticos son los que más echan mano de la entomofagia para comer y curar enfermedades. Lo más utilizado es el inago  (saltamontes en peligro de extinción), el hachi-no-ko (larvas de avispa) y la libélula. En África se consumen orugas, escaramujos, langosta y gusano. México, Colombia y algunos puntos de América del Norte son  otros de los lugares donde se explota esta comida.

Todavía no os podemos aconsejar ningún restaurante de este tipo, pero nos gustaría que vosotros lo hicierais por nosotros. Si habéis probado alguno, decídnoslo en un comentario, por Dios.

Luis Crespo