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La historia del jamón de Navidad

Estamos casi en Mayo e incomprensiblemente todavía queda bastante de uno de los jamones que nos dieron en las navidades 2008-09. Es un hito histórico en mi casa… pero os diré que no me arrepiento de no habérmelo comido. Parece una tontería pero se juntan varios motivos por los que el jamón nos sabe mejor en abril que en enero.

Sin ser el mega estudioso de los jamones, aunque sí un gran comedor de ellos, creo que siempre es necesario su tiempecito de curación. Por lo general cuando te lo regalan no están en su punto ideal ni de coña, lógico por otra parte. Digo lógico porque la compra de jamones se incrementa un muchocientos por cien en un mes y los cerdos tienen que matarse durante todo el año.

A lo mejor te toca el que está perfecto, pero la mayoría te los dan poco curados (blandos por la “panza”).

Lo segundo es puramente psicológico… cuando a todo el mundo se le ha acabado tu puedes fardar diciendo que todavía lo tienes y que está mucho mejor que cuando se lo acabaron ellos. He dicho.

Luis Crespo

Jamie Oliver, el cocinero urbano

Sin delantal, con ropa casual y un lenguaje directo es como Jamie Oliver ha logrado hacerse un hueco en los hogares. Primero en las teles británicas y más tarde en las europeas la figura de este joven cocinero lleva muchos años alargándose.

En Mayo cumplirá 34 años y llevará cerca de 20 dedicándole tiempo a los fogones. Su padre tuvo un pub-restaurante y él no tuvo ningún problema en continuar la saga.

El distintivo que le ha hecho triunfar por encima de otros chefs es su cercanía. Cada comida que hace es una historia diferente en la que tiene que ayudar a un amigo, esperar a un compañero o simplemente hacer comida para su familia. El formato le ha dado el éxito que se merecía al innovar de esa manera.

Jamie ha sabido utilizar Internet a las mil maravillas y convertir algunas de sus recetas en virales. Uno de esos vídeos es la receta de cordero al curry donde une la cocina con otra de sus pasiones, la música.

Desde aquí quiero confesarme como fan de este muchacho. Eso sí, no todo son halagas en esta vida. No me gusta que eche tanta mantequilla a las comidas y que algunas recetas estén tan especiadas… matan el sabor propio de la carne. No todas iban a ser cosas perfectas, ¿no?

Manual para una cena de empresa

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En las fechas en las que estamos lo más normal es tener unas cuantas cenitas, hoy os vamos a dar algún que otro consejo para que maximicéis todo. Lo idóneo de una cena del tipo “de empresa” no es comer demasiado… pero si luego te vas a ir de copas se te presenta un problema: si no pones una pequeña gran base en tu estómago, doblarás a las primeras de cambio.

Posición: El momento clave de la noche es el de la colocación. Sabes que si te pones cerca de los jefes olvídate de hacer demasiadas coñas y prepárate para reírles las gracias. Te encontrarás en medio de conversaciones de trabajo que ni te van ni te vienen. Para evitar semejante problema hay que ser puntual y entrar a la mesa hablando con la persona o personas que te caigan bien. Si tienes que falsear que te cae bien una persona… espérate a las copas que te saldrá más fluido.

Comida: Negaré haber dicho esto… pero siempre tiene que existir en todas las empresa la figura del comilón, sino mirad a vuestro alrededor y seguro que está cerquita. Reconozco que siempre he asumido ese rol y por eso podría escribir tratados sobre ello. Otro día. Si no eres de comer como el que más, te llamarán gorrón, ¿Por qué? No lo sé, pero es un hecho. El truco del comilón no es comer rápido, sino aprovechar cuando los demás están saciados.  Si comes rápido estás perdido, empezarán a llamarte gorrón y demás. El contrapunto del comilón es al que no le gusta nada, que también es muy querido. El “especialito” para las comidas siempre suele comer lo que él quiere porque a los demás le da igual… una persona lista.

Segundo plato: Pídete siempre lo que sea más grande. Antes de empezar a comer no sabes si te van a poner pocos entrantes, si en ese momento vas a ser el centro de atención con tu mega anécdota o si te van a llamar en la otra parte de la mesa para escuchar “noseque”. La frase “Algo ligerito de segundo” hay que desecharla de nuestro vocabulario en estas comidas.

Postre, chupito y exaltación de la amistad: Si estás al lado del jefe y empieza a decirte que eres su amigo, su hermano, que te quiere… dile que sí a todo y prepárate para tener un problema. Has visto pedo a tu superior y puedes ir contra él, eres un peligro potencial para su carrera. Si estás con los colegas… cuidado con las fotos y con lo que te pones por la cabeza porque facebook puede hundir trayectorias intachables.

En resumen: Colocaos bien, buscad ser el glotón o preparaos para comer poco y tened controladas las cámaras de los compañeros. Ahh!… y si puede ser, cuanto más lejos los jefazos, mejor.

Nos comemos el gran clásico

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Se aproxima el partido más importante de la Liga, o eso dicen, y el, a priori, más desnivelado desde hace muchos años. Los hay que sólo vamos a verlo por lo que nos pongan de comer en la casa o el bar de marras, pero os vamos a dar consejillos para ser buenos anfitriones o mejores invitados. He vivido derbis madrileños y partidos en general… pero no son iguales que los Barcelona-Madrid ni a la hora de los aperitivos.

Desde aquí haremos una pequeña recopilación de lo que se puede comer antes, durante y después del gran clásico. En este tipo de eventos no tenemos que olvidar a los compañeros de batallas de un Barcelona-Recre o de un Madrid-Osasuna, los panchitos y las patatas fritas. Claro que están bien, pero ya que viene gente a casa, démosle otro vuelta de tuerca  al asunto.

El menú tiene que empezar con el prepartido, momento en el que sacamos las cosas más baratas para premiar a los que llegan antes, que suele coincidir con los más gorrones. Dato importante: si un colega trae galletitas saladas, probablemente él sea uno del ínfimo porcentaje al que le gustan a rabiar… son más listos de lo que parece.

Los frutos secos van a ser parte de tu mobiliario casero durante el tiempo de la reunión. Como consejo os diríamos que pusierais las viandas que puedan manchar cuanto antes, si puede ser antes de empezar, mejor. Es típico que haya berberechos, banderillas y aceitunas violadas por un pepinaco, pero todo eso gotea… imaginaos que en el momento en el que alguien tiene que reclamarle un penalti al árbitro éste está mordiendo una suculenta berenjena y el liquidillo, que siempre sale disparado, va desde la boca de “Pepito” a tu preciado sillón.

Lo dicho, para el momento del partido lo que se necesita es cerveza, kikos, panchitos y para los más finolis palomitas. A lo mejor esto que digo os va a parecer fuera de lugar, pero por Dios, ¡qué alguien compre una bolsa de un kilo de golosinas! Juntad esos panchitos con miel junto a una coca cola de gominola… ufff, probadlo. Si queréis tener más información de los panchitos a los que hago referencia son los de la marca Eagle, un poco caretes pero enganchan al más “pintao”. Comprad dos botes. Alcampo y Carrefour tienen algo parecido con su marca blanca que tampoco está mal.

El descanso es el momento de comer con contundencia, pizza a poder ser. No hay nada más futbolero que el bocata y la bota de vino, pero en una casa no es plan, ¿verdad? La pizza se puede coger en la mano y no necesitas plato… es el invento clave.

Las segundas partes suelen ser en las que se escuchan estas dos frases “¡Pero cómo puedes seguir comiendo, animal!” y “Pues yo me tomaba un helado ahora”. El que no haya escuchado estas frases alguna vez es que le habían mandado a comprar bebida.

Para los ganadores les aconsejamos el cava y para los que pierdan también, pero que le echen cerveza Guinnes. Este cóctel se llama Black Velvet y se inventó en Londres en el año 1860 tras la muerte de un rey. Tan triste fue aquella situación que el cava también se vistió de luto y por eso también se le conoce como cava negro. No hay nada más triste que perder un derbi, mejora tu vida con este cóctel.

Disfrutadlo y comed con prudencia.

P.D. Como puedes ver  ya he cumplido con tu reto Joserra

Luis Crespo

Operación mazapán rancio

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Como cada año, cuando llega diciembre nos enfrentamos a los últimos vestigios de las navidades pasadasy estos recuerdos se llaman mazapanes y están duros como piedras. ¿Qué se supone que podemos hacer con ellos?

Desde elcocinillas no tenemos una respuesta realmente sesuda para este problema, pero lo que sí que vamos a hacer es dejar volar nuestra imaginación y ofreceros algunas alternativas.

Si no está duro como una piedra, y te gusta de verdad, puedes probar un pico de mazapán y ver si tiene buen sabor. Os aseguramos que nadie se ha muerto por comer un mazapán de hace un año, no sabemos que llevarán… pero joder lo que aguantan si están bien envasados.

Si por un casual no los tenéis empaquetados, la opción de que estén más o menos blandos… es completamente improbable. Para luchar contra la mala leche que se te pone al tirar comida a la basura, vamos a intentar retardar ese cabreo. Si tenéis muchas unidades podéis curraros un portal de Belén de mazapán como unos auténticos McGyvers de la vida. La segunda utilización “belenística” es la de piedra de río. El típico riachuelo de papel de plata necesita un poco de enjundia y… ¿Para qué vais a comprar piedritas de río si tenéis mazapanes pasados en la despensa?

Sin salirnos del mundo artístico, la opción de pintarlos de colores, pegarles un cordoncito y ponerlos para decorar el árbol de Navidad es una buena idea. El arbolito si es pequeñajo quedará mejor… cuanto más grande, más ridículas las figurillas de mazapán pintadas. Eso sí, si lo hacéis os vais a quedar con todo el mundo que se dé cuenta.

La tercera opción que se nos ocurre es la de que probéis a meterlo en el microondas o que los mojéis en leche y nos dejéis un comentario de cómo fue el experimento. Debemos reconocer que alguno de los dos lo hemos hecho… pero creo recordar que no fueron demasiado bien las cosas.

P.D. Si por un casual tenéis polvorones de hace un año, o nos los mandáis u os los coméis sin problemas, que no hay nada como comerse polvorones semi-rancios a deshora.

Pelar las gambas con cuchillo y tenedor

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¿Martirio chino para quedar bien, o simplemente educación en algunos momentos? Yo creo que tiene un poco de las dos, pero sobre todo esto suele ser para dejar mal al otro comensal que no tiene ni idea de pelarlo así y va a quedar como el más cutre.

Hay personas que dicen que lo hacen porque les da alergia o porque no les gusta ese olor en los dedos… pero a mí no me engañan. Si te huelen los dedos luego te dan una toallita olor y sabor limón. Lo de porque sé que sabe a limón… mejor no preguntar. Y si tienes alergia en las manos, mejor no te lo comas a ver si vas a reventar por dentro. Como decía, lo hacen por quedar bien.

En mi propia incultura “cubiertística” no entra el concepto de perder más de un minuto en pelar una gambita… mi cabeza no lo procesa. En el tiempo en el que alguien normal se ha comido tres gambas, sacándole el mayor partido a la pieza, el que la pela finamente se ha comido una, ha desperdiciado su preciada cabeza y sigue pidiendo disculpas a la de su lado por haberla manchado

Este gran problema puede venir porque siempre he ido a comer a sitios de marisco a granel y no está bien visto que las peles así… pero descuidad, el día que vaya a comer gambas con el Rey diré que no me gustan o que me dan alergia, a ver si así me las pelan por la

¡Quiero comer saltamontes!

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Si os digo entomofagia… vosotros os quedáis igual, ¿verdad?  Pero si ya os explico que esa palabreja significa “ingesta de insectos, arácnidos o artrópodos como alimento para los humanos”… lo mismo ya os empieza a dar un poco más de asco.

Ciertamente no sé por qué a la gente tiene tantos reparos a comerse un bicho de estos. En la antigüedad los comían y no pasaba nada. Hay lugares en los que se sirve como un manjar y que no quieren dejar de consumir ese alimento nunca. Dicen que sólo un saltamontes tiene el 20% de proteínas de un filete y que una simple oruga puede llegar al 80%. Algunos estudios dicen que puede ser una de las principales dosis proteínicas en el mundo.

Vamos a ver, si en la isla de los famosos se lo daban de comer como premio… tampoco se van a querer cargar los guionistas a la gallina de los huevos de oro. Si les ponen algo que no se puedan comer porque es malo para la salud, se quedarían sin participantes. Esa es mi razón de peso para querer probar todo este tipo de cosas.

Por continentes, los asiáticos son los que más echan mano de la entomofagia para comer y curar enfermedades. Lo más utilizado es el inago  (saltamontes en peligro de extinción), el hachi-no-ko (larvas de avispa) y la libélula. En África se consumen orugas, escaramujos, langosta y gusano. México, Colombia y algunos puntos de América del Norte son  otros de los lugares donde se explota esta comida.

Todavía no os podemos aconsejar ningún restaurante de este tipo, pero nos gustaría que vosotros lo hicierais por nosotros. Si habéis probado alguno, decídnoslo en un comentario, por Dios.

Luis Crespo