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¿El agua es mala?

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Con un título tan… abierto, sólo os quiero llamar la atención de un problema al que nos enfrentamos y del que no tenemos ni idea. La potomanía.

Siempre que vamos al médico nos dice que el agua es buena, que bebamos mucha agua… pero no termina de ser cierto.

Si el médico te dice que lo tienes que hacer, por lo general lo sueles aplicar. El problema es que si consumes mucha agua haces que tus riñones trabajen más de lo debido y te ocasionen problemas serios. Al igual que ellos, la sangre y los fluidos internos también se pueden alterar. El organismo humano está preparado para eliminar a través del riñón de 10 a 14 mililitros de agua por minuto, más sería muy peligroso.

En la Red tienen posturas enfrentadas unos y otros, aunque yo me voy a intentar posicionar en el medio.

Algunos dicen que beben cuatro litros siempre y no tienen ningún problema de salud, y puede es verdad. Si practicas un deporte pierdes mucho líquido, y si estás expuesto a altas temperaturas, más. Por esa razón, tu cuerpo necesita los líquidos y los minerales que tiene el agua.

Para terminar, os diré que la potomania está tipificada como un trastorno alimenticio parecido a la bulimia, por lo que ya implica un problema más serio del que pensamos.

Si queréis saber más sobre este problema, podeís pinchar aquí.

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Resaca de comer

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Estamos en pleno ecuador de ingestas masivas y tenemos un malestar bastante típico. Quien más y quien menos tiene, o ha tenido, esa sensación de pesadez y saturación que no es nada agradable.

Los estudios que hemos ido mirando por Internet parece que cifran el aumento de peso medio en los tres kilos… depende de las personas esto se nota más o menos. Al margen de lo puramente estético, lo que hay dentro de ti tarda bastante en recuperarse. El cuerpo se acostumbra a unos alimentos muy calóricos y es lógico que cuando cortamos ese flujo nuestro organismo responda diferente.

Este tema es parecido al que se emborracha. Durante un tiempo muy corto ha metido en su cuerpo mucho alcohol y al día siguiente su desacostumbrado organismo se queja. Por eso, muchas veces dicen que beberse una cerveza o algo con alcohol el día de resaca es bastante aconsejable. Se supone que haciendo ésto el cuerpo no tiene una carencia tan fuerte y se pueda acostumbrar a la vida abstemia con un salto menor.

Con el ejemplo que acabamos de poner queremos decir que hay que comer con moderación y dejar de comer también con cuidado, porque nuestro estómago no es algo que programemos según el día, sino que se va acostumbrando y hay que tenerlo en cuenta.

Exhibiciones anodinas para la sociedad

Nos guste o no, la comida es algo que nos preocupa a todos en gran medida. La psicosis por fiebres aftosas, gripes aviares, vacas locas o pestes porcinas no se hacía esperar demasiado, el más mínimo run-run levantaba la liebre. En el momento en el que aparecía en tres cadenas de televisión, las ventas caían en picado. Los precios se reducían al máximo, los ganaderos aseguraban que su carne estaba en perfectas condiciones y todo el mundo te llamaba valiente por comprar ese tipo de alimento.

Siempre se suele decir que cuando tenemos que tener más cuidado es cuando no hay este tipo de noticias, porque los productores cárnicos no se van a exponer a que su producto provoque alguna enfermedad.  Bueno, a lo que iba, la historia es que siempre que algo de esto ocurre hay cantidad de ministros que se ofrecen a comer del producto afectado para demostrar que está perfectamente.

Uno de los grandes ejemplos fue el de Celia Villalobos. Todavía resuenan aquellas palabras que dijo en 2001 acerca de los huesos de vaca. En plena crisis de las vacas locas, la ministra de Sanidad nos aconsejó que hiciéramos el caldo con hueso de vaca mientras que ella lo hacía con el de cerdo… no es lista ni ná.

“Recomiendo a las amas de casa que no usen huesos de vaca para el caldo. Yo en mi casa hice el otro día y le eché hueso de cerdo” Villalobos dixit.

 Al mismo tiempo, y como si de Fraga en Palomares se tratase, Arias Cañete se sentó delante de un enorme plato de ternera y dejó claro que la carne de vaca española era completamente inofensiva.

Ésta es una demostración de tantas, pero… ¿Por qué coño harán semejante exhibición de estupidez? A lo mejor se creen que no sabemos que la misma parte de ese filete ya la ha probado otra persona y está mega analizada. No sé qué pensaréis vosotros, pero a mí que dos políticos salgan haciendo este paripé no va a conseguir hacerme cambiar de opinión nunca.

Mi desahogo viene provocado por una noticia que encontré mientras buscaba más recetas  y que se titulaba así, “Los políticos italianos comen pollo para acabar con la psicosis de la gripe aviar”, pincha si quieres ver la noticia entera. Sé que es de hace más de tres años, pero hoy me apetecía quejarme de cosas que siempre me han parecido chorradas y ésta es una de ellas.

Pon seguridad en tu cocina

Cocinar es divertido y su fin es alimentarnos, pero para que estemos tranquilos y podamos seguir disfrutando de este arte hay que seguir algunas normas para no correr ningún riesgo, pues estamos expuestos a factores peligrosillos.

La ropa para cocinar ha de ser cómoda, evitando llevar manga larga, ya que se puede prender y no es plan de adelantar las fallas de Valencia. Los mangos de sartenes, cacerolas… siempre deberán estar hacia el interior de los fogones. Si estamos dados la vuelta o nos movemos, podemos chocar con ellos con el consecuente desperdicio de tiempo y alimentos, pues lo más probable es que termine en el suelo. Al cortar, siempre colocaremos los dedos en forma de garra de águila sujetando el alimento, con ello evitaremos añadir carne cuando no hay necesidad.

Los utensilios a utilizar para dar la vuelta a los alimentos, remover o realizar cualquier acción siempre es mejor que sean no conductores, por ello emplearemos la madera, el teflón o si usamos alguno de metal, que el mango sea siempre de los materiales mencionados anteriormente. Cuando pasemos un cuchillo o material punzante a nuestro compañero lo sostendremos por la punta para que quien lo coja, lo reciba por el mango y no se corte. Además los cuchillos deben estar afilados, para que no hagamos tanta fuerza al cortar. Cuando no los estemos utilizando siempre los dejaremos con el filo hacia abajo y si se caen no intentaremos cogerlo, ya lo limpiaremos después. En cuanto a los recipientes de vidrio, es mejor tenerlos separados de la fuente de calor para que no exploten (sí, en determinadas circunstancias puede suceder).

El aceite cuando está caliente y añadimos un líquido o alimento frío suele saltar, por lo que hay que hacerlo con precaución, ya que si por ejemplo añadimos agua sobre aceite, lo que nos salpicará será este último. Por ello siempre tendremos que ir cubiertos con la ropa, para no dañarnos la piel. Se pueden utilizar manoplas para no quemarnos al trasladar un recipiente caliente, siempre prestando atención a la llama, si está encendida.

Ya sabéis: “más vale prevenir que curar.” Para más información podéis pinchar aquí.

Raquel Campaya

Mantequilla o margarina

¿Cuántas veces nos hemos planteado si es mejor utilizar para cocinar mantequilla o  margarina? Pues mejor… el aceite de oliva. Bien es cierto que la mantequilla es más natural que la margarina, pero realmente no son saludables ninguna al 100% para tenerlas en cuenta en una dieta diaria. Vamos a ver las diferencias.

El valor nutritivo de la mantequilla, grasa obtenida de la leche, se debe en gran parte a la cantidad de grasas, la mayoría saturadas, que contiene. Posee otras cualidades como ser la principal fuente de vitaminas A, D y E, así como gran número de sales minerales. Por ser de origen animal (70% grasas saturadas) no es apta para personas que padecen arteriosclerosis, hipertensión u obesidad.

Las grasas de la margarina son de origen vegetal, pero su elaboración con aceite de coco, palma, soja, etc. (es decir, los más grasos) y su sometimiento por hidrogenación para conseguir una mejor presencia del producto de cara a su venta, produce un cambio de las grasas “cis” a “trans”, comportándose como grasas saturadas. Este cambio en la estructura de las grasas es perjudicial para el organismo, ya que al igual que las grasas saturadas de la mantequilla, provocan el aumento del colesterol malo.

Debido a este debate, son muchas las industrias que han comenzado a realizar cambios en las margarinas para que resulten menos dañinas. Por ello, cuando nos fijemos en las etiquetas deberemos escoger aquéllas en las que aparezcan aceites vegetales y no hidrogenados. De todos modos, como no se explica el tratamiento químico que se lleva a cabo es mejor consumirlas con moderación y optar por el aceite de oliva. En una persona joven y saludable no existe problema en que las consuma, pero para alguien de mayor edad es preferible que se decante por la última recomendación. Si queréis más información sobre esta polémica podéis visitar esta página.

Higiene en la cocina

Cuando cocinamos utilizamos las manos para tratar los alimentos, pelarlos, cortarlos, decorarlos y en esas manipulaciones, si no tenemos una higiene apropiada podemos contaminarlos y… ¿Quién quiere alimentarse de gérmenes? Creo que nadie… por ello, pensamos que es primordial adoptar unas normas para que todo sea lo más higiénico posible.

Algo primordial es tener las manos, y todos los utensilios que vayamos a utilizar, bien limpios y desinfectados. Sartenes, platos, accesorios de cocina, etc., todos ellos tienen que lavarse individualmente cada vez que cambiemos de alimento para evitar la denominada contaminación cruzada en la que pueden transferirse microorganismos. Actualmente se comercializan muchos productos higiénicos como encimeras antibacterias, hornos autolimpiables o utensilios de silicona, entre otros.

Que un alimento sea fresco no implica que esté limpio. Por ello, hay que realizar una limpieza cuidadosa de los alimentos que vamos a consumir en crudo, como las hortalizas. En cuanto a los gérmenes, la mejor forma de acabar con ellos es tratar los alimentos a alta temperatura durante un periodo de tiempo prolongado, como es la cocción, por ejemplo. Aunque si no vamos a consumir los alimentos inmediatamente lo mejor será congelarlos.

Ya tenéis algunas recomendaciones para aplicar cuando estéis con las manos en la masa porque la salud es lo más importante.

Raquel Campaya

La importancia de lavar los huevos

Huevos sucios

Huevos sucios

Aunque muchos no lo crean necesario, es recomendable lavar los huevos inmediatamente antes de utilizarlos en nuestras recetas culinarias, especialmente si se van a emplear en estado crudo. El porqué se debe a que las cáscaras de éstos acumulan gran cantidad de enterobacterias y tomando esta medida de seguridad y desinfección podremos atenuar la posibilidad de que nos afecten Salmonellas que luego nos provoquen su enfermedad. Pero no son los únicos microorganismos existentes, hay hasta más de 30 familias potenciales de enterobacterias que, sin embargo, no son muy resistentes a los desinfectantes o productos de limpieza empleados habitualmente.

Esta medida debería de ser aplicada a la hora de preparar mayonesa, por ejemplo, aunque en este caso recomiendo que se compre preparada en tiendas o supermercados. La razón es muy sencilla: en el segundo caso se ha realizado la pasteurización de los huevos. Ya que en gran parte de los hogares se prefiere realizar casera, aconsejamos correr el menor riesgo posible.

El consejo que damos es no limpiar la cáscara sólo con agua y un estropajo (medida preventiva leve), sino lavar sólo los huevos limpios, no manchados, mediante inmersión y con una solucion acuosa de un detergente preferentemente hipoclorito (lejía), durante un mínimo de 5minutos. Se pueden emplear detergentes, pero con la precaución de realizar posteriormente un buen aclarado para eliminar todos los posibles residuos químicos. Se enjuaga la cáscara con abundante agua y se seca con papel de cocina, no paños ni trapos.

No olvidéis que el lavado debe realizarse justo antes de su utilización. La razón es la siguiente: a pesar de las ventajas comentadas anteriormente, si lavamos un huevo y lo guardamos durante varios días estamos cometiendo un grave error. La cáscara del huevo es muy porosa, y lo que conseguiríamos sería que los gérmenes penetraran al interior, poniendo en peligro la salud del comensal. Los huevos se deben mantener refrigerados, a ser posible en la parte más fresca de la nevera, para que duren más días.

Para el que dude de dicha recomendación puede echar un vistazo a la página de AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición).

Raquel Campaya