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Todas las costillas que puedas aguantar

Para seguir, y casi terminar, con nuestro increíble viaje a tierras belgas, sólo nos queda aconsejaros un sitio para cenar bien y no demasiado caro. Como habréis podido ver en el vídeo, en “Amadeo” se puede llegar a comer un número tan salvaje de costillas como 50 sin despeinarse demasiado, sólo necesitas tener 18 euros y ser un comilón como yo.

Toda esta ingente cantidad de “ribs” viene acompañada por una ensaladita y tantas patatas asadas como puedas comer. Lo importante es que vengas con bastantes ganas de comer, porque entonces no es tan barato el invento.
 
Esta cantidad no está, ni mucho menos, exenta de calidad y sabor. Los primeros costillares son perfectos, la carne está bien hecha y se despega lo justo del hueso. Además, lo primero que te ponen es una garrafa de salsa barbacoa (o parecida) que te rellenan las veces que te apetezca y que está muy rica.

Las dos únicas pegas que le ponemos es que el encargado es un poco “capullo” y se hace el loco cuando no quiere atender. Y lo segundo es que cuando llegas a la cuarta o quinta repetición las costillas pierden calidad y son mucho más pequeñas. Las tres primeras repeticiones son una auténtica delicia, la cuarta se puede comer y la quinta te la dan más bien pasadita (para que se te quiten las ganas de más, me imagino).

Al margen de estas cositas sólo nos queda aconsejar “Amadeo” y deciros que los locales están en Bruselas y Gante. Ahh!! Es muy importante que os paséis a reservar mesa con unas cuantas horitas de antelación, porque hay peleas por entrar y el encargado es un perro de presa.

La tradición cervecera belga

Para los amantes de la cerveza, comienzo mi ruta por Bélgica, ya que la tengo más reciente… Así como la alemana he de decir que es de mis favoritas, éstas no tienen mucho que envidiarlas, por lo que os invito a probarlas.

Son quizás las cervezas más variadas del mundo, incluyendo una amplia gama de sabores como fresa, mango, frambuesa, coco… para los que quieran ocultar un poco su sabor. Éstas son de menor graduación, aunque francamente ricas en cualquier oportunidad. Bélgica se ha proclamado como la gran fábrica de la cerveza, dejando poco espacio a sus competidores más cercanos. El porqué de esta cultura y no la del vino se debe al frío del norte de Europa, que no deja crecer muchas uvas y por tanto en su lugar cultivan cereales, consiguiendo resultados auténticos.

Si es conocido el Oktoberfest de Alemania, ellos no van a ser menos, pues también tienen su feria de la cerveza, celebrada el primer fin de semana de septiembre. El bar Delirium, del cual ya colgamos un post, tiene el Récord Guinness por sus 2004 variedades de cerveza. Allí aprendí que no sólo cada tipo de cerveza tiene su copa correspondiente, sino que además, se ha de tirar (no al suelo…) de forma distinta, para conseguir el máximo sabor y cuerpo para disfrutarla.

Si os animáis a saborear las cervezas: Pils, Blanca (creada desde el s. XIV), Trapenses (las más famosas del país) o Ambarinas (para competir con la Pils alemana) no dudéis en contarnos vuestras experiencias y sensaciones, aunque está claro que es distinto tomarlas fuera del país de origen, pero podéis encontrarlas en cervecerías igualmente.

Raquel Campaya

Aquí se come lo que sea

Eso es lo que ha debido pensar el perro de la viñeta de Avoine. Os preguntaréis el porqué de un dibujo en el que un perro le come la mano a un hombre… y nuestra respuesta es bastante peregrina. Queríamos mostraros la gran tradición belga del cómic y esta tira nos pareció muy ocurrente para mezclarla con nuestro blog.

El dibujo que os presentamos, al igual que muchos otros, está en el Museo del Cómic de Bruselas, algo que no debería perderse nadie. Esto no se come, pero alimenta nuestro espíritu y nos hace sentir parte de una historia de tebeo.

La sociedad belga, en general, está completamente dividida entre su predilección por Tintín o por Spirou. Son diferentes, mucho, pero el carisma que tiene cada uno de ellos, es más que suficiente para poder escuchar alguna conversación sobre este tema. Este museo es el lugar donde podrás dirimir de qué parte estás, Pro Tintín o Pro Spirou

El edificio del cómic se encuentra en “Rue des Sables 20” y seguimos pensando que si nos hemos saltado el eje de la cocina un poco, el tema estaba justificado.

P. D. Una vez metidos en harina de cómic, lo que tenéis que hacer es abrir bien los ojos y disfrutar de los inmensos murales que adornan las calles de Bruselas. Fueron de las cosas que más nos impactaron.

La cerveza que te dé la gana

 

En esta ocasión os queremos hablar de uno de los bares más flipantes que hemos encontrado en nuestros años de acudir a pubs irlandeses y lugares de buena cerveza. En Bruselas pudimos pasar un rato al cielo de las cervezas y bebernos un poco de su jugo.

Este lugar no es otro que el Delirium Tremens, un nombre bastante apropiado para este tipo de negocios. El bar es tirando a bastante grande y bien decorado, aunque lo que más llama la atención es el actual Record Guinness por número de cervezas que ofrecen.

En el año 2004 el pub disponía de otras 2004 marcas y tipos de birra para ofrecer al que lo demandara. El que no se haga a la idea de cómo son las cartas de cerveza del Delirium les podemos decir que eran auténticos tomos de la enciclopedia Espasa Calpe, o más grandes.

Imagínate, si te pones indeciso cuando te dan una cartita con 8 ó 9 cervezas… ¿cómo lo harás si son más de 2.000? Lo que nosotros hicimos fue fiarnos de los sabios consejos de nuestros cicerones, Mer y Toni, y luego abrir la carta por donde cayera, elegir  la que más nos llamara la atención y pedirla. Aunque si queréis un consejo de verdad… probad las propias cervezas del Delirium.

El lugar es tan grande y tan conocido que tiene su propia marca de cerveza. Las que nosotros probamos estaban muy ricas, pero no terminamos de explotar la producción propia del local. En la siguiente visita que tiemblen. Por supuesto que tienen todas las birras españolas también, incluso alguna que aquí apenas conocemos.

Uno de los puntos más chulos es que cada cerveza viene con su consiguiente copa y se sirve de forma diferente, algo delicioso. Llamadnos moñas, pero que te sirvan tu cervecita en su correspondiente vaso hecho especialmente para ello… es la leche. Hay algunas copas por las que tienes que dejar una señal y cuando la devuelves sanas y salvas, te restituyen el dinero del aviso.

Mención especial recibe la gente. Donde nos sentamos parecía una taberna irlandesa en Madrid, porque tooodos los de los alrededores eran españoles, y cómo se les notaba. Aunque quien más dio la nota fue el personaje del vídeo que, con cuatro copas, se puso a bailar del palo que veis. Vaya bailón el tío. Un auténtico colofón fin de fiesta digno del paraíso de las cervezas.

La comida rápida nos ataca

Bruselas es un sitio en el que la cultura de caminar y comer a la vez está bastante arraigada. Si en Madrid o Barcelona podemos ver a cantidad de gente de este palo, Bruselas no se queda atrás ni mucho menos.

Os vamos a explicar nuestra situación y de esa manera comprenderéis lo de comer y correr. Llegamos sobre las 9 de la mañana de un viernes y empezamos a turistear como locos, gracias a Dios teníamos una buena guía. A no sé bien qué hora enganchamos un chocolixir que nos llenó parcialmente el estómago. Consejo… si podéis tomarlo un poco calmados, os sentará infinitamente mejor.

Al ratito, cerca de las 14, el hambre empezó a hacer acto de presencia con un tímido rugido que despertó a los dibujos de las paredes. Como hay mucho por ver, lo de pararse es de pobres de espíritu. Sin más ni más nos compramos dos cucuruchos de patatas, con un par de salsas y tan felices. Es un “plato” completamente aconsejable para este tipo de turismo findesemanero.

Más tarde, como dos horillas después,  nos picó el gusanillo dulce. Podíamos elegir entre los dos grandes tótems del postre transportable; las fresas con chocolate o los gofres especiales. Dado que el ser humano es indeciso por naturaleza, ¿qué pensáis que hicimos? Efectivamente, tomarnos los dos, uno en ese momento y otro después de cenar, pero no quedarnos sin probarlo. Realmente, muy pero que muy aconsejables los dos. Lo bueno es que dentro de estas fugaces delicatesen puedes elegir sabores e incluso texturas a la hora de comerlo.

Algo a lo que dijimos un NO rotundo fue a los típicos kebabs que los hay igual en España. Partiendo de la base de que no lo probamos, podemos decir que nos trataban como billeteras con patitas bajando por la calle de los restaurantes. Yo creo que si nuestra lengua hubiera sido swahili, alguna palabra hubieran sabido. ¡Qué dominio tenían del chapurreo!, además que te veían y ya te hablaban en tu idioma, ¡vaya cracks! Eso sí, cuando a un español  se le agobia para entrar a un sitio… malo, solemos decir que “pa su tía” y así pasó hasta la hora de la cena. La estafa de nuestra cena ya es otra historia que contaremos a lo largo de la semana.

Sabemos que no hemos hecho referencia en este post a los dulces que no son chocolate (galletas, caramelos, pasteles o bollos), pero creemos y queremos dejarles un hueco especial en los próximos días.

El paraiso del chocolate belga

Para los amantes del chocolate, hemos de decir, que si Suiza tiene a Lindt, Bruselas no se queda atrás. Dar una patada y que te salgan mil chocolaterías es lo que sucede en la ciudad belga y a pesar de la competencia, todas están llenas…por algo será…

Desde GODIVA con su chocolixir en vasitos para llevar con los que calentarse las manos ahora que llega el frío, hasta el NEUHAUS, donde se encuentran unos bombones deliciosos para cualquier ocasión y los famosos chocoexpresos, pasando por LEONIDAS, donde el precio es más asequible y la calidad sigue siendo extraordinaria (son los chocolates y mazapanes de la foto). Tomarte unas fresas cubiertas de chocolate por la calle, preparadas en el momento, mmm…¡todo un lujo!

La presentación de las cajas es cuidada, hasta el más mínimo detalle, empleándose como uno de los recuerdos que sin duda llevarías a tu familia y amigos para que se deleiten. Chocolate blanco, negro, con leche, especiado, en polvo, en crema, da igual, todos están para morirse… Los costes oscilan de un lugar a otro, nosotros os animamos a que entréis en todas las chocolaterías que podáis y dejéis volar los sentidos.

Así que si a alguno se le ocurre viajar por Bélgica, que no se vaya sin probar tal exquisitez, que seguro que repite y si van a Suiza, ¡tampoco! En otro post ya explicaré qué propiedades ofrece el chocolate, que para el que no lo sepa, es muy beneficioso.

La semana de Bruselas

Tal y como dejamos dicho en el último post, ambos creadores de “elcocinillas.es” nos hemos ido a celebrar los “éxitos” a Bruselas. Para el que no haya estado y quiera saber cómo se come, qué se come y cuánto se come (a nivel turista dominguero) le vamos a ir dando unas pequeñas lecciones de lo que hay que hacer una vez pises suelo belga.

La periodicidad de estas jornadas no va a ser fija, pero al día caerá un post como mínimo. Dado que esto es un blog completíííísimo vais a poder ver algunos vídeos propios e impactantes, fotillos chulas y todo referente a la comida. No os váis a aburrir.

Acabamos de llegar a Madrid y mañana será otro día. Empezaremos dando fuerte.