Archivo de la etiqueta: cerveza

Tapas “refrescocerveciles”: Oreja de cerdo

oreja-pan

Como viene siendo tradición, no os voy a aconsejar algo que esté malo y la oreja no va a ser lo primero. Bien es cierto que esta tapa no es como la paella o las patatas fritas, que le gusta a todo el mundo, sino que la textura puede echar para atrás a algunas personas. Para mí es uno de esos manjares exquisitos que dejan las manos pegajosas, algo que suele ser sinónimo de estar rico.

La oreja de cerdo con tomate, con ajillo o picante son alimentos que, por lo menos en Madrid, son difíciles de encontrar si no pides una ración. Los bares más céntricos suelen ponerla a la segunda o tercera cerveza, pero casi todos los que la hacen bien aguantan hasta que la pides expresamente y te dejas los duros.

Es muy importante que si la hacéis en casa la hayáis comprado en un sitio de confianza. Me sé yo de uno que la vio en un supermercado, le entró tal subidón que no miró la fecha de caducidad del envasado y se comió medio plato rancio. No creo que deba dar más pistas sobre la identidad de la persona pero sólo os diré que aún no sé cómo no me puse a morir allí mismo.

Un día os haré la receta de la oreja a la cerveza… uufff, muy buena!

Luis Crespo

Anuncios

La ascensión de las burbujas

burbujas-pan

Cuando servimos una copa de cava, champagne o cerveza, más de una vez nos quedamos obnubilados observando cómo ascienden las burbujas y lo que duran. Pero, ¿por qué varían de unas bebidas a otras? ¿Por qué comienzan siendo chiquititas y luego crecen? Hay quienes afirman que la calidad del cava se mide en función de las burbujas que tenga y su durabilidad, sin embargo, no hay ningún estudio científico que lo confirme. Nosotros vamos a explicar nuestra teoría científica, comentada además en una clase de la facultad hace un par de años.

Las bebidas carbonatadas contienen burbujas debido al gas carbónico (CO2) que se les inyecta. Sin embargo, en un vino espumoso son consecuencia de su segunda fermentación en botella: la levadura fermenta los azúcares que se han añadido a la botella y los transforma en moléculas de alcohol y dióxido de carbono. Cuando descorchamos una botella, el equilibrio que se había formado previamente entre el gas carbónico del líquido y el que se encuentra en el espacio entre el corcho y el líquido, se rompe. Entonces el líquido queda sobresaturado de CO2 y lo desprende en forma de pequeñas burbujas. Para que se formen, han de superar la presión del líquido que las rodea. Cuando una molécula asciende, le van acompañando varias, que aumentan su diámetro consiguiendo romper dicha presión y alcanzar la superficie. Cuanto mayor es la presión, más difícil es la formación de burbujas ya que puede ocurrir una reabsorción de las mismas.

La copa influye también en la formación de las burbujas, aunque más que de la copa deberíamos hablar de las impurezas del vidrio. La nucleación, término científico para definir la formación de una burbuja, se produce por depósitos calcáreos del agua, o incluso sedimentos que quedan en las copas por haberlas secado con un trapo, por lo que recomendamos lavar las copas con agua; el uso de jabón impide la formación de burbujas por lo que habrá que aclarar muy bien el detergente cuando lo utilicemos.

 Cuando servimos un cava, por ejemplo, se forman burbujas que se adhieren a los residuos. Por atracción con otras moléculas de CO2, empiezan a crecer, pasando de ser invisibles a visibles por el ojo humano. En función de la cantidad de gas que contenga una bebida, la rapidez en la ascensión de las burbujas será mayor o menor. Así, podremos decir que un cava tiene más presión que una cerveza y por tanto las burbujas de esta última serán más lentas. Hay puntos en los que continuamente se forman burbujas; esto es debido a que algunas partículas quedan fijadas en el vidrio, si miramos con atención podremos verlo.

Bien es cierto que las burbujas participan en el sabor, ácido y refrescante del cava, pero creemos que no es determinante para saber si un cava es mejor o peor que otro.

Raquel Campaya

Heineken reinventa la publicidad

Los anuncios de cerveza siempre han sido muy buenos y creo que debemos dedicar algún tiempo a conocerlos con mayor profundidad. En esta ocasión vamos a destacar a la marca Heineken como una de las que mejor resultado saca de una creatividad adaptada a los tópicos cotidianos.

El desencadenante que ha hecho que escriba este post no es otro que los 5 minutos de carcajadas después de ver el vídeo que hay arriba. Nos pareció sublime, una risa.

La base del éxito de los anuncios de Heineken es que su humor está enmarcado en un momento completamente posible. Puede haber una fiesta en la que las chicas se vuelvan locas con un armario repleto de zapatos, ¿o no?

Lejos de centrarnos sólo en éste spot, lo que queremos destacar es que la marca se reconoce sólo con escuchar algo parecido a “Piensa en verde”. Es uno de los eslóganes mejor pensados y que a la gente más se les ha quedado. Lo bueno es que han seguido creciendo con esa idea de pensar en verde y todos los anuncios tienen ese nexo de unión.

Hay jamaicanos que tienen que esconder su Heineken, personas que creen alucinar con su bebida, operadores de cámara que no dejan su cerveza ni trabajando o las que no cambian desde 1873. Ni las grandes estrellas de Hollywood como Jennifer Aniston o Brad Pitt se han rendido a los encantos de la rubia más internacional de todas. Dereck Zoolander tampoco se pudo resistir.

Ciertamente, todos son muy buenos pero hay dos que no me gustaría que se quedaran en el tintero por lo complicado de su realización. En uno de ellos Heineken pone la primera barra del bar en la Luna y en el otro todo el mundo entero baila cuando entran en contacto con la cerveza, espectacular este último.

Resaca de comer

cena-fam-pan

Estamos en pleno ecuador de ingestas masivas y tenemos un malestar bastante típico. Quien más y quien menos tiene, o ha tenido, esa sensación de pesadez y saturación que no es nada agradable.

Los estudios que hemos ido mirando por Internet parece que cifran el aumento de peso medio en los tres kilos… depende de las personas esto se nota más o menos. Al margen de lo puramente estético, lo que hay dentro de ti tarda bastante en recuperarse. El cuerpo se acostumbra a unos alimentos muy calóricos y es lógico que cuando cortamos ese flujo nuestro organismo responda diferente.

Este tema es parecido al que se emborracha. Durante un tiempo muy corto ha metido en su cuerpo mucho alcohol y al día siguiente su desacostumbrado organismo se queja. Por eso, muchas veces dicen que beberse una cerveza o algo con alcohol el día de resaca es bastante aconsejable. Se supone que haciendo ésto el cuerpo no tiene una carencia tan fuerte y se pueda acostumbrar a la vida abstemia con un salto menor.

Con el ejemplo que acabamos de poner queremos decir que hay que comer con moderación y dejar de comer también con cuidado, porque nuestro estómago no es algo que programemos según el día, sino que se va acostumbrando y hay que tenerlo en cuenta.

Cóctel: Black Velvet

Tapas “refrescocerveciles”: Patata con boquerón

patata-boqueron-pan 

Esta nueva sección, o conjunto de posts con algún nexo en común, va a tratar acerca de lo que nos ponen en los bares cuando les pedimos una cañita o un refresco. Las entradas no van a ser muy largas… pero seguro que todos y cada uno de vosotros tenéis alguna anécdota referida a estas tapas.

En el primero me gustaría hablar sobre las legendarias patatas fritas con boquerón en vinagre. Debo reconoceros que de pequeño el simple olor del vinagre hacía que ni me acercara al plato de aperitivos. Era como mi criptonita, si no querían que Luis comiese algo, con poner un boquerón ya valía.

Con los años uno se ha ido haciendo inmune a esa criptonita y soy yo el que pide que pongan algo encima de la patata. Una mezcla digna de la mejor ensalada, sí, de la mejor ensalada. Por lo general a una ensalada le echáis aceite, vinagre y sal… ¿y qué llevan las patatas? aceite y mucha sal, ¿y qué llevan los boquerones? criptonita, digo vinagre.

Por lo que, el que quiera disfrutar de este aperitivo nada dietético, que lo haga y los que tengan algún tipo de pesar, que piensen que el mismo aceite, vinagre y sal se lo echarán cuando se coman una ensalada.

Disfrutad de las patatas con boquerones y contadnos todo lo que se refiera al mundo de la tapa post-refrescocervecil, esperamos vuestras anécdotas.

Luis Crespo

La verdadera cerveza se llama Mahou

mahou-pan 

Me rindo ante ella, ante ese sabor, ante esa espumilla cuando la tira bien un camarero y ante ese regusto final que te obliga a pedir otra sin pensarlo. Haga frío o calor, haya pinchos o raciones, hasta tres cañas de Mahou entran por cojon…

Que me disculpen las demás cervezas españolas, pero muy pocas se le acercan en calidad. Ya leeréis críticas a este respecto en elcocinillas, pero hoy no quiero ensuciar este grandioso homenaje al néctar madrileño de los dioses.

Mahou es la única cerveza que te vale para tomártela en una tasca, en un restaurante antes de unas ostras o sentado en un banco de la calle, sirve para todos los momentos de la vida. Si alguien conoce una cerveza que tenga una presencia tal en todos y cada uno de los actos vitales, que me lo diga. No vale decir la Quilmes, porque para un argentino Quilmes es a las cervezas lo que Maradona al fútbol.

Os contaré un poco de su vida. Esta cerveza, tal y como se la conoce, vio la luz hace más de dos siglos, más concretamente en el año 1890, y fueron los Hijos de Casimiro Mahou los que empezaron a fabricarla en la calle Amaniel de Madrid. Hasta 1962 no llegarán a la mítica fábrica del Paseo Imperial, muy cerca del Vicente Calderón. En estos momentos, y tras su unión con San Miguel,la cerveza se realiza en una inmensa fábrica de Guadalajara donde hay más de 430.000 m2 dedicados a su producción.

Mahou cinco estrellas para los tercios y Mahou clásica para las litronas… tanto quiero a esta cerveza que creo que no da ni resaca, ¿Tendrá algún producto especial…? Mi reino por un tercio de Mahou diario, he dicho.
Luis Crespo