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Hoy aconsejamos… “Los Amigos”

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Mucha gente ya sabrá de lo que estamos hablando cuando leen el nombre de ese bar…, efectivamente,  hablamos de ponernos gochos por poco dinerete. Por una cerveza pequeña te pones hasta arriba de aperitivos de todo tipo, eso sí, este local no es para finolis.

No hay nada mejor que empezar una buena juerga cenando en Los Amigos. Te dejas cuatro eurillos, sale con tres cervezas y con la tripa reventona de todos los platitos que te sirven.

El bar es bastante chiquitillo, las servilletas son rollos de papel higiénico colgado del techo, pero amigo… antes de pedir nada ya te han dado 5 platos de comida. Te pueden servir bravas, croquetas, queso, chistorra… lo que sea, siempre y cuando no les lleve mucho tiempo cocinarlo.

Los productos de freidora como empanadillas, palitos de merluza o calamares son igual de claves que el embutido. Salchichas con tomate, posturas de queso y tacos de jamón york… fácil, baratito y gusta a casi todo el mundo.

Lo mejor de todo es la sensación de ver que no cabe nadie más en el bar y, como por arte de magia, entran otras cinco personas sin que nuestra incomodidad se resienta.

El lugar está en Madrid y más concretamente en la esquina de la calle Ezequiel Solana con San Fidel, muy cerca de metro de Ascao. La calle Alcalá no queda muy lejos y la zona está llena de bares que bordean el mismo estilo. Aquí podréis ver con claridad cómo llegar a Los Amigos.

Sólo podemos decir que hemos ido bastante y que nuestra tripa está perfectamente, lo aconsejamos

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Chorizo con chocolate, manjar de dioses

Y el que no lo piense que lo pruebe, bueno a todo el que le gusten los dos por sí solos. En este post quería rescatar todas esas “comidas” que concebíamos de pequeños cuando nos hacíamos la merienda. Teníamos que aprovechar el momento justo en el que nuestra madre se iba por ahí y nos dejaba la cocina.  Todas las mezclas que os voy a contar las he visto con mis propios ojos y os aseguro que han disfrutado comiéndolas.

Existían dos elementos que eran casi primordiales en las guarradas, los derivados de la patata y del chocolate. Yo debo reconocer que era un adicto a comer chocolate con chorizo cantimpalo entre rebanadas de pan de molde. Pero los hay que preferían la Nocilla con chorizo…  sigo pensando que lo bueno es lo mío. 

Sin salirnos de esa crema de leche, cacao, avellanas y azúcar, he visto como amigos míos untaban una rebanada con pate de la marca “Abri-come”, otra con Nocilla y la juntaban.  Éstas podían ser más o menos normales… pero a partir de ahora la cosa se va a poner más… curiosa.

Tengo un colega que se hacía bocadillos de panchitos y otro de aceitunas. Raquel hace unos sabrosos sándwiches mixtos que acaba sumergiendo en Cola Cao. Yo mismo tuneaba las magdalenas de toda la vida abriéndolas a la mitad y metiendo entre medias cualquier embutido con salsa de tomate.

Quién no se acuerda de las fiestas de los cumpleaños en la que nos daban patatas, esos gusanitos naranjas que olían horrible y muchos líquidos. Siempre acababa haciéndome mi primer Kalimotxo con coca cola y Fanta naranja, yo decía que sabía a Nestea… probadlo ahora y ya me contáis. Tenía espíritu de coctelero. Pero esto no era lo único… cada producto comestible de un cumpleaños tenía que probarse con su consiguiente baño en bebida. Patatas con sal, los terribles gusanitos naranjas o los propios 3D (que servían como improvisados vasitos para los diminutos)  acababan siempre sumergidos.

Ya termino, pero no me podía dejar el mundo de los postres. Los hay que aún siguen tomándose el Sandy de chocolate con patatas del McDonalds en vez de con cuchara. Menos mal que atrás dejamos el momento “tarta con todo” de todos los cumpleaños. He llegado a ver tarta de nata con panchitos, 3D y gusanitos. Sin comentarios.

Para el final he dejado la “guarrada” que más me ha hecho reír de todas. Plátano con patatas fritas de bolsa al ajillo. TOMA YA!!!  Qué cojones tienes María, eres la nueva  Ferrán Adriá.

P.D. Éste es un pequeño homenaje a todos los que habéis comentado, el mito de la tortilla de Nocilla al descubierto

 

Luis Crespo