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“La anatomía”… por Frigo

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La marca de helados nos ha enseñado desde el principio lo que es un pie y lo que es una mano con un dedo levantado, eso está claro. Tú llegabas, comprabas cualquiera de los dos y empezabas a amputar miembros sin parar.

El Frigo Pie continúa siendo ese clásico helado cremoso con sabor a fresa. A pesar de que los años sigan pasando para los creadores, los palos que atraviesan el helado siguen teniendo una tendencia cruel a precipitarse contra el suelo.

El Frigo Dedo es el que no ha aguantado el ritmo de su primo hermano. Este modelo se dejó de fabricar hace unos años debido a que ni él ni el Frigurón aguantaron el tirón de los nuevos helados. Debe ser que preferimos comernos los pies antes que las manos.

La empresa barcelonesa, originalmente llamada “Industrias Frigoríficas de Alimentación”, se fundó en el año 1927. Hace más de 35 años, exactamente en 1973, el gran Grupo Unilever se hizo con la empresa.

Hoy aconsejamos… “México lindo”

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Situado en la Plaza de la República de Ecuador 4, nos encontramos un cartel luminoso de letras verdes que dice “México Lindo”, uno de los mejores restaurantes mejicanos que hemos probado en Madrid y en el que hemos repetido mínimo una vez al año desde que lo conocimos. Si esta ubicación no os pilla cerca, de la misma empresa y con la misma carta podéis visitar “A todo México”, en la C/ San Bernardino 4, cerca de Plaza España.

 

Sus especialidades son los antojitos, las enchiladas, tacos y margaritas. Como postre, os recomendamos ¡el sombrero mejicano! Una masa de pestiño con dulce de leche y helado, decorado para darle tan merecido nombre.

 

Sin duda, la atención, amabilidad de los camareros y especialmente la calidad de los productos, son sus puntos fuertes, como lo son también sus sabores, ideal para los amantes del picante. Ambos restaurantes cuentan con zona para fumadores y no fumadores y podéis ir tanto en pareja como por grupos. El precio oscila entre 15-20€ por persona, y podemos afirmar que la relación calidad /cantidad / precio es la adecuada.

 

Así que ya sabéis, a disfrutar de una buena comida mejicana en Madrid y sobre todo, dejadnos vuestras opiniones, que tanto nos interesan.

Reserva: 91 457 47 58

Boomy, el semipolo de tres sabores

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Seguro que al ver la imagen os habéis acordado de bastantes cabreos por haberos quedado sin alguna de las tres bolas de este mítico helado. Si es así os ofrezco mis disculpas, pero hay que enfrentarse a ello y superarlo, que ya somos mayores.

Fue un invento completamente innovador, dotaron de realismo al sabor que estábamos comiendo. De esa manera chupábamos una bola de fresa con forma de fresa, una de naranja con aspecto de naranja y una de limón con apariencia de naranja de color amarillo… debe ser que si la ponían con su verdadera forma no daba el palo.

A todos nos molestaba enormemente alguno de los sabores. El que diga lo contrario mentirá y además ira contra muchos años de estudios psicológicos. Si te gusta mucho la naranja, el limón te tocará las narices, y viceversa. Y si por un casual te puedes abstraer y que te gusten los dos por igual, el sabor de la fresa tiene que atraerte menos por pelotas.

A mí me gustaba mucho el de naranja y casi repudiaba el de limón, que siempre se me caía al suelo por tardar en comerlo.

Todavía recuerdo ese anuncio en el que decían que en el mundo de los boomys no se podían coger las frutas, sino que “había que cazarlas”. Vaya un invento… ¿y si tenías mala suerte y te entraban tres de limón en esa cacería…?

P.D. ¡Viva el merchandising de Boomy! Hay algunas heladerías que no cambian la papelera con el bicho azul desde el 94, y esto tiene su mérito.

Chorizo con chocolate, manjar de dioses

Y el que no lo piense que lo pruebe, bueno a todo el que le gusten los dos por sí solos. En este post quería rescatar todas esas “comidas” que concebíamos de pequeños cuando nos hacíamos la merienda. Teníamos que aprovechar el momento justo en el que nuestra madre se iba por ahí y nos dejaba la cocina.  Todas las mezclas que os voy a contar las he visto con mis propios ojos y os aseguro que han disfrutado comiéndolas.

Existían dos elementos que eran casi primordiales en las guarradas, los derivados de la patata y del chocolate. Yo debo reconocer que era un adicto a comer chocolate con chorizo cantimpalo entre rebanadas de pan de molde. Pero los hay que preferían la Nocilla con chorizo…  sigo pensando que lo bueno es lo mío. 

Sin salirnos de esa crema de leche, cacao, avellanas y azúcar, he visto como amigos míos untaban una rebanada con pate de la marca “Abri-come”, otra con Nocilla y la juntaban.  Éstas podían ser más o menos normales… pero a partir de ahora la cosa se va a poner más… curiosa.

Tengo un colega que se hacía bocadillos de panchitos y otro de aceitunas. Raquel hace unos sabrosos sándwiches mixtos que acaba sumergiendo en Cola Cao. Yo mismo tuneaba las magdalenas de toda la vida abriéndolas a la mitad y metiendo entre medias cualquier embutido con salsa de tomate.

Quién no se acuerda de las fiestas de los cumpleaños en la que nos daban patatas, esos gusanitos naranjas que olían horrible y muchos líquidos. Siempre acababa haciéndome mi primer Kalimotxo con coca cola y Fanta naranja, yo decía que sabía a Nestea… probadlo ahora y ya me contáis. Tenía espíritu de coctelero. Pero esto no era lo único… cada producto comestible de un cumpleaños tenía que probarse con su consiguiente baño en bebida. Patatas con sal, los terribles gusanitos naranjas o los propios 3D (que servían como improvisados vasitos para los diminutos)  acababan siempre sumergidos.

Ya termino, pero no me podía dejar el mundo de los postres. Los hay que aún siguen tomándose el Sandy de chocolate con patatas del McDonalds en vez de con cuchara. Menos mal que atrás dejamos el momento “tarta con todo” de todos los cumpleaños. He llegado a ver tarta de nata con panchitos, 3D y gusanitos. Sin comentarios.

Para el final he dejado la “guarrada” que más me ha hecho reír de todas. Plátano con patatas fritas de bolsa al ajillo. TOMA YA!!!  Qué cojones tienes María, eres la nueva  Ferrán Adriá.

P.D. Éste es un pequeño homenaje a todos los que habéis comentado, el mito de la tortilla de Nocilla al descubierto

 

Luis Crespo 

La verdadera historia de Royne

Siempre que íbamos a comer con nuestros padres nos gustaba el restaurante según la marca de helados que les aprovisionara. Raro era el que tenía Frigo o Camy, pero siempre había dura pugna entre Miko y Royne.

En un lugar que había Miko sabías que tenías: el Miko lápiz, el de la bruja que tenía el mismo sistema que el anterior (calentamiento-empujón- suelo-chicle), el Miko class almendrado, el Tornado, si eras más pijillo las tarrinas de Miko etiqueta negra (que tenían un anuncio muy erótico)… y mientras, ¿Qué coño tenía Royne? Sólo copias mal hechas de los otros.

Que me disculpen los heladeros madrileños, pero lo único que se salvaba eran las tarrinas aquellas que luego valían como huchas. Para el que no lo sepa, Royne es una fábrica con más de 60 años que, hace no mucho, fue comprada por Dhull, los de los flanes y de Ruiz-Mateos. Lo que no sabía hasta que me puse a indagar para este post es que era la única heladera familiar hasta que el efecto 2000 le cayó encima y tuvieron que venderla a Parmalat, que más tarde se la malvendió al Grupo Dhull.

Hasta hoy seguía renegando de la marca, pero ahora mi pequeño corazoncito me dice que demasiado hacían y que mucho tiempo aguantaron sin ingresar en los grandes imperios como Nestle. A partir de este momento cada vez que pase por una me compraré un polo de menta, única marca que los comercializaba (con cierto sabor a menta, porque los de Menorquina lo más parecido que tenían es que eran verdes).

En próximos posts iré desgranando mi cultura “heladil”, adquirida desde mi más tierna infancia, e intentando tocaros la fibra para conocer la vuestra. ¿Miko o Royne? ¿Frigo pie o Drácula? ¿Calipo o Tornado?