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Todas las costillas que puedas aguantar

Para seguir, y casi terminar, con nuestro increíble viaje a tierras belgas, sólo nos queda aconsejaros un sitio para cenar bien y no demasiado caro. Como habréis podido ver en el vídeo, en “Amadeo” se puede llegar a comer un número tan salvaje de costillas como 50 sin despeinarse demasiado, sólo necesitas tener 18 euros y ser un comilón como yo.

Toda esta ingente cantidad de “ribs” viene acompañada por una ensaladita y tantas patatas asadas como puedas comer. Lo importante es que vengas con bastantes ganas de comer, porque entonces no es tan barato el invento.
 
Esta cantidad no está, ni mucho menos, exenta de calidad y sabor. Los primeros costillares son perfectos, la carne está bien hecha y se despega lo justo del hueso. Además, lo primero que te ponen es una garrafa de salsa barbacoa (o parecida) que te rellenan las veces que te apetezca y que está muy rica.

Las dos únicas pegas que le ponemos es que el encargado es un poco “capullo” y se hace el loco cuando no quiere atender. Y lo segundo es que cuando llegas a la cuarta o quinta repetición las costillas pierden calidad y son mucho más pequeñas. Las tres primeras repeticiones son una auténtica delicia, la cuarta se puede comer y la quinta te la dan más bien pasadita (para que se te quiten las ganas de más, me imagino).

Al margen de estas cositas sólo nos queda aconsejar “Amadeo” y deciros que los locales están en Bruselas y Gante. Ahh!! Es muy importante que os paséis a reservar mesa con unas cuantas horitas de antelación, porque hay peleas por entrar y el encargado es un perro de presa.

La comida rápida nos ataca

Bruselas es un sitio en el que la cultura de caminar y comer a la vez está bastante arraigada. Si en Madrid o Barcelona podemos ver a cantidad de gente de este palo, Bruselas no se queda atrás ni mucho menos.

Os vamos a explicar nuestra situación y de esa manera comprenderéis lo de comer y correr. Llegamos sobre las 9 de la mañana de un viernes y empezamos a turistear como locos, gracias a Dios teníamos una buena guía. A no sé bien qué hora enganchamos un chocolixir que nos llenó parcialmente el estómago. Consejo… si podéis tomarlo un poco calmados, os sentará infinitamente mejor.

Al ratito, cerca de las 14, el hambre empezó a hacer acto de presencia con un tímido rugido que despertó a los dibujos de las paredes. Como hay mucho por ver, lo de pararse es de pobres de espíritu. Sin más ni más nos compramos dos cucuruchos de patatas, con un par de salsas y tan felices. Es un “plato” completamente aconsejable para este tipo de turismo findesemanero.

Más tarde, como dos horillas después,  nos picó el gusanillo dulce. Podíamos elegir entre los dos grandes tótems del postre transportable; las fresas con chocolate o los gofres especiales. Dado que el ser humano es indeciso por naturaleza, ¿qué pensáis que hicimos? Efectivamente, tomarnos los dos, uno en ese momento y otro después de cenar, pero no quedarnos sin probarlo. Realmente, muy pero que muy aconsejables los dos. Lo bueno es que dentro de estas fugaces delicatesen puedes elegir sabores e incluso texturas a la hora de comerlo.

Algo a lo que dijimos un NO rotundo fue a los típicos kebabs que los hay igual en España. Partiendo de la base de que no lo probamos, podemos decir que nos trataban como billeteras con patitas bajando por la calle de los restaurantes. Yo creo que si nuestra lengua hubiera sido swahili, alguna palabra hubieran sabido. ¡Qué dominio tenían del chapurreo!, además que te veían y ya te hablaban en tu idioma, ¡vaya cracks! Eso sí, cuando a un español  se le agobia para entrar a un sitio… malo, solemos decir que “pa su tía” y así pasó hasta la hora de la cena. La estafa de nuestra cena ya es otra historia que contaremos a lo largo de la semana.

Sabemos que no hemos hecho referencia en este post a los dulces que no son chocolate (galletas, caramelos, pasteles o bollos), pero creemos y queremos dejarles un hueco especial en los próximos días.

Patatas Bravas

Esta semana os vamos a ofrecer el clásico de los bares con su mítica receta. Dicen que hay muchas formas, pero como quedan más perfectas las patatas es de esta. Si se realizan de la manera que os presentamos podréis comprobar como está completamente crujiente por fuera y sabrosamente hueca por dentro.

La salsa si que está más al libre alvedrío de la gente. Nosotros os hemos enseñado la mezcla final a la que llegamos después de muchos intentos, lo que vosotros tenéis que hacer es encontrar vuestro punto salsero y repetirlo hasta que halléis vuestra perfección.

Receta completa

P.D. Si os ha gustado la canción del vídeo os la podéis bajar pinchando aquí. El título es “SaReGaMa & Hamelin Bérengnier – Honky Fonky (2007)”