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Vivan las tapitas de Jaén

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Estás de vacaciones, te vas a un bar, pides una caña y te ponen un sandwich mixto con un platito de olivas. ¡Ole sus coj…! ¡Vaya Semana Santa de comer!

Antes de nada debemos pedir disculpas por haber estado tantísimo tiempo sin escribir… si tuviéramos excusa nos agarraríamos a ella como un clavo ardiendo, pero como no la tenemos preferimos callarnos.

Supongo que con el titular del post ya sabréis que nos referimos a Jaén, una de las zonas que más te “ataca” con comida rica de manera gratuita. Pensábamos que la fama se iba a comer a la verdadera realidad, pero no.

Todos los sitios en los que nos paramos a tomarnos una cañita, o un Nestea en el caso de Raquel, tenían tapas diferentes a las anteriores. Nunca en nuestra vida habíamos recibido un sandwich mixto al pedir una bebida en un bar… ¡Y vive Dios que nos gustó!

Además, los precios de las bebidas y las raciones eran mucho más baratos de lo que nos podíamos imaginar. Bien es cierto que no fuimos a sitios muy turísticos, quizás por eso los precios no estaban tan inflados como en otros lugares.

En este caso no os podemos aconsejar un restaurante en exclusiva, ya que si vais a la zona de Jaén ,sobre todo a sus pueblos, en cualquier sitio os van a poner bien de comer y bastante baratito.
Al margen de la comida, el viaje ha estado muy chulo y aconsejamos a todo el que quiera que se pase por el Parque Natural de la Sierra de Cazorla. Si queréis más información, preguntad.

La comida rápida nos ataca

Bruselas es un sitio en el que la cultura de caminar y comer a la vez está bastante arraigada. Si en Madrid o Barcelona podemos ver a cantidad de gente de este palo, Bruselas no se queda atrás ni mucho menos.

Os vamos a explicar nuestra situación y de esa manera comprenderéis lo de comer y correr. Llegamos sobre las 9 de la mañana de un viernes y empezamos a turistear como locos, gracias a Dios teníamos una buena guía. A no sé bien qué hora enganchamos un chocolixir que nos llenó parcialmente el estómago. Consejo… si podéis tomarlo un poco calmados, os sentará infinitamente mejor.

Al ratito, cerca de las 14, el hambre empezó a hacer acto de presencia con un tímido rugido que despertó a los dibujos de las paredes. Como hay mucho por ver, lo de pararse es de pobres de espíritu. Sin más ni más nos compramos dos cucuruchos de patatas, con un par de salsas y tan felices. Es un “plato” completamente aconsejable para este tipo de turismo findesemanero.

Más tarde, como dos horillas después,  nos picó el gusanillo dulce. Podíamos elegir entre los dos grandes tótems del postre transportable; las fresas con chocolate o los gofres especiales. Dado que el ser humano es indeciso por naturaleza, ¿qué pensáis que hicimos? Efectivamente, tomarnos los dos, uno en ese momento y otro después de cenar, pero no quedarnos sin probarlo. Realmente, muy pero que muy aconsejables los dos. Lo bueno es que dentro de estas fugaces delicatesen puedes elegir sabores e incluso texturas a la hora de comerlo.

Algo a lo que dijimos un NO rotundo fue a los típicos kebabs que los hay igual en España. Partiendo de la base de que no lo probamos, podemos decir que nos trataban como billeteras con patitas bajando por la calle de los restaurantes. Yo creo que si nuestra lengua hubiera sido swahili, alguna palabra hubieran sabido. ¡Qué dominio tenían del chapurreo!, además que te veían y ya te hablaban en tu idioma, ¡vaya cracks! Eso sí, cuando a un español  se le agobia para entrar a un sitio… malo, solemos decir que “pa su tía” y así pasó hasta la hora de la cena. La estafa de nuestra cena ya es otra historia que contaremos a lo largo de la semana.

Sabemos que no hemos hecho referencia en este post a los dulces que no son chocolate (galletas, caramelos, pasteles o bollos), pero creemos y queremos dejarles un hueco especial en los próximos días.

El paraiso del chocolate belga

Para los amantes del chocolate, hemos de decir, que si Suiza tiene a Lindt, Bruselas no se queda atrás. Dar una patada y que te salgan mil chocolaterías es lo que sucede en la ciudad belga y a pesar de la competencia, todas están llenas…por algo será…

Desde GODIVA con su chocolixir en vasitos para llevar con los que calentarse las manos ahora que llega el frío, hasta el NEUHAUS, donde se encuentran unos bombones deliciosos para cualquier ocasión y los famosos chocoexpresos, pasando por LEONIDAS, donde el precio es más asequible y la calidad sigue siendo extraordinaria (son los chocolates y mazapanes de la foto). Tomarte unas fresas cubiertas de chocolate por la calle, preparadas en el momento, mmm…¡todo un lujo!

La presentación de las cajas es cuidada, hasta el más mínimo detalle, empleándose como uno de los recuerdos que sin duda llevarías a tu familia y amigos para que se deleiten. Chocolate blanco, negro, con leche, especiado, en polvo, en crema, da igual, todos están para morirse… Los costes oscilan de un lugar a otro, nosotros os animamos a que entréis en todas las chocolaterías que podáis y dejéis volar los sentidos.

Así que si a alguno se le ocurre viajar por Bélgica, que no se vaya sin probar tal exquisitez, que seguro que repite y si van a Suiza, ¡tampoco! En otro post ya explicaré qué propiedades ofrece el chocolate, que para el que no lo sepa, es muy beneficioso.