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La ascensión de las burbujas

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Cuando servimos una copa de cava, champagne o cerveza, más de una vez nos quedamos obnubilados observando cómo ascienden las burbujas y lo que duran. Pero, ¿por qué varían de unas bebidas a otras? ¿Por qué comienzan siendo chiquititas y luego crecen? Hay quienes afirman que la calidad del cava se mide en función de las burbujas que tenga y su durabilidad, sin embargo, no hay ningún estudio científico que lo confirme. Nosotros vamos a explicar nuestra teoría científica, comentada además en una clase de la facultad hace un par de años.

Las bebidas carbonatadas contienen burbujas debido al gas carbónico (CO2) que se les inyecta. Sin embargo, en un vino espumoso son consecuencia de su segunda fermentación en botella: la levadura fermenta los azúcares que se han añadido a la botella y los transforma en moléculas de alcohol y dióxido de carbono. Cuando descorchamos una botella, el equilibrio que se había formado previamente entre el gas carbónico del líquido y el que se encuentra en el espacio entre el corcho y el líquido, se rompe. Entonces el líquido queda sobresaturado de CO2 y lo desprende en forma de pequeñas burbujas. Para que se formen, han de superar la presión del líquido que las rodea. Cuando una molécula asciende, le van acompañando varias, que aumentan su diámetro consiguiendo romper dicha presión y alcanzar la superficie. Cuanto mayor es la presión, más difícil es la formación de burbujas ya que puede ocurrir una reabsorción de las mismas.

La copa influye también en la formación de las burbujas, aunque más que de la copa deberíamos hablar de las impurezas del vidrio. La nucleación, término científico para definir la formación de una burbuja, se produce por depósitos calcáreos del agua, o incluso sedimentos que quedan en las copas por haberlas secado con un trapo, por lo que recomendamos lavar las copas con agua; el uso de jabón impide la formación de burbujas por lo que habrá que aclarar muy bien el detergente cuando lo utilicemos.

 Cuando servimos un cava, por ejemplo, se forman burbujas que se adhieren a los residuos. Por atracción con otras moléculas de CO2, empiezan a crecer, pasando de ser invisibles a visibles por el ojo humano. En función de la cantidad de gas que contenga una bebida, la rapidez en la ascensión de las burbujas será mayor o menor. Así, podremos decir que un cava tiene más presión que una cerveza y por tanto las burbujas de esta última serán más lentas. Hay puntos en los que continuamente se forman burbujas; esto es debido a que algunas partículas quedan fijadas en el vidrio, si miramos con atención podremos verlo.

Bien es cierto que las burbujas participan en el sabor, ácido y refrescante del cava, pero creemos que no es determinante para saber si un cava es mejor o peor que otro.

Raquel Campaya

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Resaca de comer

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Estamos en pleno ecuador de ingestas masivas y tenemos un malestar bastante típico. Quien más y quien menos tiene, o ha tenido, esa sensación de pesadez y saturación que no es nada agradable.

Los estudios que hemos ido mirando por Internet parece que cifran el aumento de peso medio en los tres kilos… depende de las personas esto se nota más o menos. Al margen de lo puramente estético, lo que hay dentro de ti tarda bastante en recuperarse. El cuerpo se acostumbra a unos alimentos muy calóricos y es lógico que cuando cortamos ese flujo nuestro organismo responda diferente.

Este tema es parecido al que se emborracha. Durante un tiempo muy corto ha metido en su cuerpo mucho alcohol y al día siguiente su desacostumbrado organismo se queja. Por eso, muchas veces dicen que beberse una cerveza o algo con alcohol el día de resaca es bastante aconsejable. Se supone que haciendo ésto el cuerpo no tiene una carencia tan fuerte y se pueda acostumbrar a la vida abstemia con un salto menor.

Con el ejemplo que acabamos de poner queremos decir que hay que comer con moderación y dejar de comer también con cuidado, porque nuestro estómago no es algo que programemos según el día, sino que se va acostumbrando y hay que tenerlo en cuenta.

Cóctel: Bananito Ruth

La cerveza que te dé la gana

 

En esta ocasión os queremos hablar de uno de los bares más flipantes que hemos encontrado en nuestros años de acudir a pubs irlandeses y lugares de buena cerveza. En Bruselas pudimos pasar un rato al cielo de las cervezas y bebernos un poco de su jugo.

Este lugar no es otro que el Delirium Tremens, un nombre bastante apropiado para este tipo de negocios. El bar es tirando a bastante grande y bien decorado, aunque lo que más llama la atención es el actual Record Guinness por número de cervezas que ofrecen.

En el año 2004 el pub disponía de otras 2004 marcas y tipos de birra para ofrecer al que lo demandara. El que no se haga a la idea de cómo son las cartas de cerveza del Delirium les podemos decir que eran auténticos tomos de la enciclopedia Espasa Calpe, o más grandes.

Imagínate, si te pones indeciso cuando te dan una cartita con 8 ó 9 cervezas… ¿cómo lo harás si son más de 2.000? Lo que nosotros hicimos fue fiarnos de los sabios consejos de nuestros cicerones, Mer y Toni, y luego abrir la carta por donde cayera, elegir  la que más nos llamara la atención y pedirla. Aunque si queréis un consejo de verdad… probad las propias cervezas del Delirium.

El lugar es tan grande y tan conocido que tiene su propia marca de cerveza. Las que nosotros probamos estaban muy ricas, pero no terminamos de explotar la producción propia del local. En la siguiente visita que tiemblen. Por supuesto que tienen todas las birras españolas también, incluso alguna que aquí apenas conocemos.

Uno de los puntos más chulos es que cada cerveza viene con su consiguiente copa y se sirve de forma diferente, algo delicioso. Llamadnos moñas, pero que te sirvan tu cervecita en su correspondiente vaso hecho especialmente para ello… es la leche. Hay algunas copas por las que tienes que dejar una señal y cuando la devuelves sanas y salvas, te restituyen el dinero del aviso.

Mención especial recibe la gente. Donde nos sentamos parecía una taberna irlandesa en Madrid, porque tooodos los de los alrededores eran españoles, y cómo se les notaba. Aunque quien más dio la nota fue el personaje del vídeo que, con cuatro copas, se puso a bailar del palo que veis. Vaya bailón el tío. Un auténtico colofón fin de fiesta digno del paraíso de las cervezas.

Cóctel: Agua de Valencia

 

¿Qué recuerdos, verdad? Todo el que haya viajado a Valencia alguna vez en su vida y haya salido de marcha por allí sabrá lo que digo. El calorcito de las tierras levantinas unido al dulzor de esta bebida ha provocado más de una alegría incontrolable en muchas personas.

Vodka y cava se disimulan perfectamente con zumo de naranja y azúcar, blanca o morena según prefieras. El agua de valencia es a las reuniones de amigos en Levante como el ponche a los yankees de las películas, nunca debe faltar una buena palangana de este sabroso néctar.

Antes de terminar el post queríamos darle las gracias a Ruth, la persona que nos mandó esta receta (y otras cuantas). Esperamos haberlo hecho tan bien como nos lo has explicado. Muchas gracias.

Como cada semana, si te ha gustado la canción de nuestra nueva sección no tienes más que bajártela gratuitamente en Jamendo. La canción se llama  My Angel in My Heart y su intérprete es ElectroMuss

La cerveza no engorda

En muchas ocasiones hemos escuchado hablar de la curva de la felicidad, barriga cervecera… en cambio, estudios científicos realizados demuestran que la cerveza no es la causante de esta pronunciación de nuestro cuerpo, sino una alimentación poco saludable, que normalmente acompaña a esta bebida, y una vida sedentaria.

Un consumo moderado de alcohol tiene efectos positivos en el organismo,  aumentando el colesterol bueno. Posee antioxidantes naturales que ayudan a reducir el envejecimiento del organismo y proteger contra enfermedades cardiovasculares y contiene fibra soluble. Es un buen aperitivo, ya que abre el apetito por estimulación de las papilas gustativas, contiene poco azúcar y nada de grasa. Tiene bajo contenido en sodio, parecido al agua potable y es una fuente de vitaminas. Disminuye la retención de líquidos, actuando como diurético.

Con estos datos no queremos induciros al consumo de cerveza, ni mucho menos, pero sí aclarar que no es tan mala como la pintan. Cada uno puede calmar su sed como quiera. Recordad que todos los beneficios son en cantidades moderadas, no debe mezclarse con fármacos, por ser una bebida alcohólica hay que ser mayor de edad para consumirla y… si bebes, no conduzcas.

Si queréis más información acerca de uno de los alimentos más antiguos de la historia, como es la cerveza, podéis visitar la página www.cervezaysalud.es

Raquel Campaya